Poemas de Gloria Fuertes

¿Y quien dice que los niños no entienden de poesía? Quizás fue lo que se preguntó esta famosa escritora española. Admirada y conocida por transmitir el arte de la poesía a los más pequeños de la casa, nuestros niños. 

poemas de Gloria Fuertes

Gloria Fuertes nace el 28 de Julio de 1917, en Madrid, España y muere el 27 de Noviembre de 1998. Desde pequeña mostró atracción por la literatura,  a los 5 años escribía y pintaba sus propios cuentos y a los 14 escribe su primer poema.

A partir del año 1940 se empiezan a estrenar algunas de sus obras de teatro infantiles. Y a partir de allí sus poemas y obras se vuelven mas famosos. Considerada entre los artistas influyentes de la generación de 1950, su labor ha sido más destacada a partir del año 1970 cuando participa en programas de televisión infantil y juvenil.

Sus obras representan musicalidad combinada con temas de amor, soledad, muerte y dolor, además de la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, el pacifismo y el medio ambiente. Su poesía tiene un tono fresco y sencillo.

En este apartado, recopilamos algunos de los poemas famosos de Gloria Fuertes que la llevaron a ser un referente, perfectos para que los compartas, leas e intérpretes con los más pequeños de la casa, algunos hasta parecen trabalenguas, así que seguro te divertirás. ¡Espero que te gusten!

Mejores Poemas de Gloria Fuertes

El burro nunca dejará de ser burro.

Porque el burro nunca va a la escuela.

El burro nunca llegará a ser caballo.

El burro nunca ganará carreras.

¿qué culpa tiene el burro de ser burro?

En el pueblo del burro no hay escuela.

El burro se pasa la vida trabajando,

tirando de un carro,

sin pena ni gloria,

y los fines de semana

atado a la noria.

El burro no sabe leer,

pero tiene memoria.

El burro llega el último a la meta,

¡pero le cantan los poetas!

El burro duerme en cabaña de lona.

No llamar burro al burro,

llamarle «ayudante del hombre»

La Tierra como león enjaulado

da vueltas alrededor del Sol

con su cadena de hombres.

Desde que hemos nacido viajamos

a ciento doce mil kilómetros por hora.

La Tierra no se para

y sigue dando vueltas,

por eso hay tanto viento,

por eso siempre hay olas,

por eso envejecemos tan deprisa,

por eso estamos locos,

porque toda la vida haciendo un viaje sin llegada

cansa mucho los nervios.

En el árbol de mi pecho

En el árbol de mi pecho

hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,

aletea, lanza saltos.

En el árbol de mi pecho

hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,

¡eres un espantapájaros!

Cada abeja con su pareja.

Cada pato con su pata.

Cada loco con su tema.

Cada tomo con su tapa.

Cada tipo con su tipa.

Cada pito con su flauta.

Cada foco con su foca.

Cada plato con su taza.

Cada río con su ría.

Cada gato con su gata.

Cada lluvia con su nube.

Cada nube con su agua.

Cada niño con su niña.

Cada piñón con su piña.

Cada noche con su alba.

En mi cara redondita

tengo ojos y nariz,

y también una boquita

para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,

con la nariz hago achís,

con mi boca como como

palomitas de maíz.

-¿Qué es eso que tienes, Gato Garabato?

-Esto es un juguete muy barato.

Es un cohete-juguete,

que me lleva a la Luna en un periquete.

-¿Qué es un periquete?

-Un periquete es…¡Un momento!

Dijo un momento y se lo llevó el viento

como a María Sarmiento.

…El Garabato

en su cohete barato

surca el espacio.

El gato Garabato

aluniza despacio.

El Gato Garabato no se encuentra nada en la Luna.

GATO: Un volcán que no funciona,

y ni una sola persona.

No hay tejados en la Luna,

y yo soy gato.

No hay poetas en la Luna,

y yo soy gato.

No hay sardinas en la Luna,

y yo soy gato.

No hay ratones en la Luna,

y yo soy gato,

aquí no tengo nada que hacer,

este astrofio me extraña,

me vuelvo a España.

Y en su cohete-juguete

raudo como una centella,

regateando a una estrella,

-el gato regateando-.

Más veloz que en un avión,

regresa a su población.

GATO: ¡Hola chicos!

¡Viva el arte!

Como en “casita”,

en ningún parte.

Para dibujar un niño

hay que hacerlo con cariño.

Pintarle mucho flequillo,

—que esté comiendo un barquillo—;

muchas pecas en la cara

que se note que es un pillo;

—pillo rima con flequillo

y quiere decir travieso—.

Continuemos el dibujo:

redonda cara de queso.

Como es un niño de moda,

bebe jarabe con soda.

Lleva pantalón vaquero

con un hermoso agujero;

camiseta americana

y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista

—porque chutando es artista—.

Se ríe continuamente,

porque es muy inteligente.

Debajo del brazo un cuento

por eso está tan contento.

Para dibujar un niño

hay que hacerlo con cariño.

Regalaron a los niños

un cachorro de seis días.

El perrito casi no andaba ni veía.

Le criaron con biberón

y puré de salchichas,

pero no lo acariciaban,

le estrujaban,

le estrujaban. ¡qué paliza!

El perro a los niños

les alegraba, les hacía niñerías.

Los niños al perro

le hacían perrerías.

Creció el perro paso a paso,

y los niños ya no le hacían caso.

Cuando la familia

se fue de vacaciones,

le abandonaron en la carretera

entre unos camiones.

Melena de pelo tieso

por travieso.

Una pelota de ping-pong

en la nariz

y me sonríe desdentado

de feliz.

Las orejas despegadas

-como alas-.

Las botas,

grandes y rotas.

Y en la punta del sombrero

un pompón de terciopelo.

Pantalón corto,

chaqueta larga,

y un lazo como una hélice

de corbata.

Lleva llenos los bolsillos

de chistes y chascarrillos.

Además de payaso

es músico y poeta,

después de decir versos

toca la trompeta.

ya es tu amigo.

El importante señor payaso

se pone triste

si no le haces caso.

Ocho tetitas

tiene mi cerda,

ocho tetitas

y orgullosa de ellas.

Doce lechoncitos

tuvo mi cerda,

ocho están gorditos

y los otros dan pena.

Cuatro biberones

para los lechones

prepara la abuela,

los cría uno a uno

con santa paciencia,

con mucho cariño,

con leche de oveja.

Los cuatro cerditos

no pueden crecer

(biberón de oveja

no les sienta bien).

En vez de gruñir

sólo dicen ¡beee!

Doña Pito Piturra

tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra,

muy elegantes.

Doña Pito Piturra

tiene un sombrero;

Doña Pito Piturra,

con un plumero.

Dona Pito Piturra

tiene un zapato;

Doña Pito Piturra,

le vino ancho.

Doña Pito Piturra

tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra,

le están muy grandes.

Doña Pito Piturra

tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra,

Lo he dicho antes.

La gente corre tanto

porque no sabe dónde va,

el que sabe dónde va,

va despacio,

para paladear

el “ir llegando”.

A la prima Primavera 

—Tío Pío,

en el cole me han pedido

que escriba una poesía

a la prima primavera.

¿Tú quieres que te la lea,

y me dices lo que opinas?

—Sí, sobrina.

Se oye un pío, pío,

junto a la orilla del río.

¡Oh!, cosa maravillosa,

los árboles tienen hojas,

las mariposas tienen ojos,

las ristra tiene ajos.

Junto a la orilla del río

todo es belleza y sonrío,

se oye un pío, pío, pío.

La primavera ha venido

y yo la he reconocido,

por el pío, pío, pío.

— ¿Qué te ha parecido, tío?

—Demasiado pío, pío.

El camello se pinchó

con un cardo del camino

y el mecánico Melchor

le dio vino.

Baltasar

fue a repostar

más allá del quinto pino…

e intranquilo el gran Melchor

consultaba su «Longinos».

-¡No llegamos,

no llegamos,

y el Santo Parto ha venido!

-son las doce y tres minutos

y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando

más medio muerto que vivo

va espeluchando su felpa

entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,

Melchor le dijo al oído:

-Vaya birria de camello

que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén

al camello le dio hipo.

¡Ay qué tristeza tan grande

en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra

a lo largo del camino,

Baltasar lleva los cofres,

Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba

-ya cantaban los pajarillos-

los tres reyes se quedaron

boquiabiertos e indecisos,

oyendo hablar como a un Hombre

a un niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso

ni esos tesoros tan fríos,

quiero al camello, le quiero.

Le quiero, -repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes

cabizbajos y afligidos.

Mientras el camello echado

le hace cosquillas al niño.

La vaca está triste,

muge lastimera,

ni duerme, ni bebe

ni pasta en la hierba.

La vaca está triste,

porque a su chotito

se lo han llevado

los carniceros

al mercado.

Está tan delgada,

la vaca de Elena,

que en vez de dar leche,

da pena.

La gallinita,

en el gallinero,

dice a su amiga

-Cuánto te quiero.

Gallinita rubia

llorará luego,

ahora canta:

-Aquí te espero…

«Aquí te espero,

poniendo un huevos»,

me dio la tos

y puse dos.

Pensé en mi ama,

¡qué pobre es!

Me dio penita…

¡y puse tres!

Como tardaste,

esperé un rato

poniendo huevos,

¡y puse cuatro!

Mi ama me vende

a doña Luz.

¡Yo con arroz!

¡qué ingratitud!

Kikirikí,

estoy aquí,

decía el gallo

Colibrí.

El gallo Colibrí

era pelirrojo,

y era su traje

de hermoso plumaje.

Kikirikí.

levántate campesino,

que ya está el sol

de camino.

-Kikiriki.

levántate labrador,

despierta con alegría,

que viene el dia.

-Kikiriki.

Niños del pueblo

despertad con el ole,

que os esperan en el «cole’.

El pueblo no necesita reloj,

le vale el gallo despertador.

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